martes, 24 de agosto de 2010

18 de agosto

Dicen que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. El dolor más grande que he pasado en mi vida ha sido la muerte de mi padre. Como siempre pasé por encima y sufrí, pero salí adelante. Me costó mucho tiempo comprenderlo, aceptarlo, pero voy haciéndome a la idea.

Hace un año que mi padre ingresó en el hospital, el 18 de agosto. Cada día que pasa voy recordando lo que pasó el pasado año, cada momento, cada hito en el camino. El viernes que me dijo la doctora que daba lo mismo si era tumor de páncreas o de estómago, que estaba tan extendido que no iba a salir. Cuando le conté a Bea que mi padre no tenía ni una oportunidad. Pienso y me duele, me duele, vuelvo a tener dolor en el pecho, opresión, no duermo bien, tomo cocacolas light...

Espero que cuando pase el mes de setiembre el dolor empiece a remitir, que mamá se encuentre un poco mejor.

Me miro al espejo y me veo tan cambiado, que vuelvo a escribir, para escribir, para no olvidar lo que ocurrió. Quiero recordar cada día, cada momento de lo que sucedió.

Miraré al futuro...